El Gran Poder: Historia y Devoción de la Hermandad del Barrio de San Lorenzo
«El Señor de Sevilla». Así llaman los sevillanos al Cristo del Gran Poder, una imagen que trasciende lo cofrade para convertirse en símbolo de toda una ciudad.
Hay imágenes en la Semana Santa de Sevilla que pertenecen exclusivamente al mundo de lo cofrade. Y luego está el Señor del Gran Poder: una escultura de madera tallada en 1620 que ha trascendido todas las barreras para convertirse en el símbolo más universal y querido de Sevilla. Su devoción no entiende de tendencias ni de modas; el Gran Poder es, simplemente, «el Señor de Sevilla».
La Imagen: Juan de Mesa y el Canon del Cristo Nazareno
La escultura de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder es una de las obras cumbres de Juan de Mesa y Velasco (1583–1627), el discípulo más aventajado de Juan Martínez Montañés. Tallada en 1620 en madera de cedro policromada, representa a Cristo en el momento de cargar con la cruz camino del Calvario, con la mirada baja y el semblante de una serenidad sobrecogedora que contrasta con la tensión evidente del esfuerzo.
Juan de Mesa alcanzó con esta obra una síntesis perfecta entre el naturalismo barroco y la expresión devocional. El rostro del Gran Poder transmite a la vez dolor, misericordia y una profunda humanidad que ha emocionado a generaciones de sevillanos y visitantes durante cuatro siglos. La imagen está considerada una obra maestra de la escultura española de todos los tiempos.
Orígenes de la Hermandad
La Hermandad del Gran Poder tiene sus orígenes documentados a finales del siglo XVI, cuando un grupo de devotos formaron una cofradía en torno a una primitiva imagen del Cristo Nazareno. Los estatutos fundacionales de la corporación datan de 1600, aunque la imagen actual —la de Juan de Mesa— no se incorporó al culto de la hermandad hasta 1620.
Durante los siglos XVII y XVIII, la hermandad estuvo vinculada a diferentes iglesias y conventos sevillanos antes de instalarse de manera definitiva en la Basílica de San Lorenzo Mártir, en el corazón del barrio que lleva su nombre. Esta basílica fue construida específicamente para acoger el culto del Gran Poder y fue consagrada en 1965. En 1967, el Gran Poder fue coronado canónicamente en el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán con una asistencia masiva de miles de sevillanos.
La Procesión del Jueves Santo
La hermandad del Gran Poder realiza su estación de penitencia en la tarde-noche del Jueves Santo, siendo una de las corporaciones que dan inicio a La Madrugá. Su salida de la Basílica de San Lorenzo provoca siempre una expectación enorme, con la plaza completamente abarrotada de devotos y cofrades que esperan ver pasar al «Señor de Sevilla».
El paso de Cristo del Gran Poder es conocido por la impresionante concentración de portadores —los costaleros— que lo llevan a hombros. El paso avanza con una cadencia lenta y majestuosa, y en los momentos de levantá (cuando los costaleros lo alzan desde el suelo) el fervor popular alcanza su máximo apogeo.
Una de las tradiciones más características de esta hermandad es el llamado «besamanos» de la madrugada: cuando el paso regresa a la Basílica ya de madrugada, cientos de devotos hacen cola durante horas para poder tocar los pies de la imagen en un acto de devoción profundamente emotivo.
El Gran Poder más allá de la Semana Santa
A diferencia de muchas hermandades cuya actividad se concentra principalmente en la preparación de la Semana Santa, la Hermandad del Gran Poder mantiene una intensa vida religiosa durante todo el año. La basílica de San Lorenzo recibe decenas de miles de visitas anuales de devotos que acuden a orar ante la imagen o simplemente a contemplarla.
Cada 1 de marzo, festividad del Gran Poder, se celebra un triduo solemne y una función principal de instituto que reúne a la directiva de la hermandad y a numerosos fieles. El Gran Poder tiene también una importante proyección en América Latina, especialmente en Ecuador y Colombia, donde existen hermandades filiales que veneran réplicas de la imagen original.