Divulgación

Las Marchas Procesionales Más Icónicas de la Semana Santa

Por la Redacción de Canicofrade ·

La Semana Santa de Sevilla no se puede entender solo a través de la vista; es, fundamentalmente, una experiencia sonora. El rachear de los costaleros, el racheo del esparto, el golpe del llamador y, por encima de todo, la música procesional. La marcha de procesión es un género musical propio que ha alcanzado altísimas cotas de calidad sinfónica. A lo largo del último siglo y medio, decenas de compositores han legado a la ciudad un patrimonio inmaterial invaluable.

Repasar todas las grandes marchas sería tarea imposible, pero existen algunas piezas que se han convertido en verdaderos himnos, trascendiendo a sus hermandades para convertirse en patrimonio sentimental de todos los cofrades. A continuación, analizamos algunas de las marchas procesionales más icónicas de la historia.

'Amarguras': El Himno Oficioso de la Semana Santa

Compuesta en 1919 por Manuel Font de Anta, 'Amarguras' es unánimemente considerada la obra cumbre de la música procesional. Fue dedicada a la Hermandad de la Amargura y supuso una revolución en el género, introduciendo estructuras sinfónicas complejas y un dramatismo wagneriano hasta entonces inaudito en la música callejera.

La marcha carece del típico ritmo marcado para andar; es un poema sinfónico descriptivo. Su lúgubre introducción, el bellísimo e íntimo tema central y su grandioso y desgarrador final la han consagrado como el himno oficioso de la Semana Santa de Sevilla, sonando invariablemente tras pasos de corte solemne y fúnebre.

'Pasan los Campanilleros': La Alegría de López Farfán

En el extremo opuesto del espectro emocional encontramos a Manuel López Farfán, el gran renovador de la marcha de palio alegre y popular. En 1924, compuso 'Pasan los Campanilleros', dedicada a la Hermandad de las Siete Palabras.

Farfán tuvo la audacia de incorporar un coro a la marcha, cantando la melodía de los tradicionales campanilleros andaluces. Aunque hoy rara vez se canta, su ritmo vibrante, el uso destacado de la percusión (platillos, caja) y su melodía pegadiza cambiaron para siempre la forma de andar de los palios de barrio. Es el paradigma de la "marcha alegre". Farfán también nos legaría otra joya inmensa: 'La Estrella Sublime' (1925), modelo absoluto de marcha con cornetas.

'Soleá, dame la mano': El Quejío Sinfónico

Nuevamente Manuel Font de Anta (1918) nos regaló esta obra maestra absoluta. Cuenta la leyenda que el compositor se inspiró en una saeta (una soleá) cantada por un preso de la antigua cárcel del Pópulo al paso del Cristo de la Salud (San Bernardo) o del Gran Poder.

La marcha integra a la perfección el folklore andaluz (el ritmo y la cadencia de la soleá) en una estructura sinfónica refinada. Es profunda, nostálgica y de una elegancia sobrecogedora, convirtiéndose en otra de las marchas fúnebres de referencia ineludible.

'Coronación de la Macarena': La Apoteosis de Braña

Con motivo de la coronación canónica de la Esperanza Macarena en 1964, el maestro Pedro Braña compuso esta marcha vibrante y apoteósica.

'Coronación de la Macarena' representa la alegría desbordante, el triunfo y la realeza mariana. Sus potentes fanfarrias de cornetas iniciales y su trío final, grandilocuente y majestuoso, la convierten en la marcha por excelencia para momentos de triunfo, salidas triunfales y entradas en la Campana de los grandes palios de barrio.

El Genio Contemporáneo: Pedro Morales y Gámez Laserna

No podemos cerrar este breve repaso sin mencionar a dos pilares de la segunda mitad del siglo XX. Pedro Morales (creador de 'Esperanza Macarena' o 'Virgen de la Paz'), quien perfeccionó la marcha alegre y elegante; y Pedro Gámez Laserna, que con obras como 'Pasa la Virgen Macarena' o la sobrecogedora 'Saeta Cordobesa', elevó la calidad armónica de la música procesional a estándares puramente clásicos.

Hoy en día, el repertorio sigue creciendo, pero las notas de estas marchas centenarias siguen siendo la verdadera banda sonora del alma de Sevilla.

Etiquetas: Música Patrimonio Sonoro